Infertilidad y Estrés

Al igual que todos tenemos en mente el dilema de cuál fué primero, el huevo o la gallina, hablando de infertilidad y estrés puede pasar lo mismo.

Aunque estos conceptos se está demostrando empíricamente que están relacionados, a veces es difícil determinar cuál es el detonante del otro y hasta qué punto ambos conceptos correlacionan.

Los distintos estudios evidencian que si bien el estrés como único elemento no causa directamente infertilidad, estar inmersos en un diagnostico de infertilidad  conduce a un cuadro de estrés emocional.

El estrés está regulado a nivel fisiológico por el hipotálamo, que también es el encargado de modular las hormonas  sexuales. Los ciclos menstruales pueden verse alterados por estrés incluso anulados. Estas irregularidades dificultan una planificación de embarazo. El estrés también activa la glándula pituitaria aumentando las cantidades de prolactina con lo que el proceso de ovulación no es constante, se ve alterado.

Si medimos  la ansiedad derivada de distintos tratamientos médicos comprobamos que el afrontamiento del  proceso de infertilidad genera en la mujer niveles de estrés  y de sintomatología ansioso – depresiva similar  al del padecimiento de un proceso oncológico o una enfermedad crónica.

Una persona bajo un estado de ansiedad alto o estrés tiene afectada la capacidad cognitiva de raciocinio, la resolución de problemas, tiene más  problemas de atención, concentración, priorización o de establecer una secuencia lógica de actos para la consecución de un fin, habilidades todas éstas necesarias para afrontar eficazmente la carrera de fondo del ansiado embarazo.

Las parejas infértiles presentan más cuadros de ansiedad, disminución de la autoestima, menor ajuste en el entorno social y problemas sexuales y de pareja en una relación de «u» invertida (menor presencia de estos síntomas al inicio del tratamiento de fertilidad, un  aumento en etapas intermedias y de nuevo un descenso en etapas posteriores donde se ha producido un proceso de adaptación).

Por lo tanto el abordaje del proceso de infertilidad ha de ser multidisciplinar donde los aspectos psicológicos se trabajen al mismo nivel que aspectos médicos. La profesional de la psicología acompaña a la pareja a afrontar el diagnóstico de infertilidad, a gestionar eficazmente el estrés derivado y a desarrollar estrategias de afrontamiento para liberar ansiedad o la culpa. Asesora psicológicamente en la elaboración de este proceso de pérdida, facilita la adherencia al tratamiento, y trabaja el ajuste realistas de expectativas y en el mantenimiento de la calidad en la relación de pareja que tan afectada se encuentra.

De forma complementaria, los grupos de apoyo psicológicos son una herramienta ideal para canalizar emocionalmente el distrés derivado de la falta de éxito o de los efectos de los tratamientos  de reproducción asistida.

Si mantenemos a raya el estrés mejoraremos nuestra calidad de vida con lo que se favorece un contexto más propicio para quedarse embarazada ya que afrontaremos de forma más adaptada y funcional los distintos tratamientos médicos que nos desajustan emocionalmente

Tips para controlar el estrés

  • Identifica si estás estresada/o.

Tener conciencia del problema, aceptarlo y analizar sus consecuencias te ayudará a tomar medidas para gestionarlo eficazmente.

  • Reconoce lo que está en tu mano cambiar y establece un plan para conseguirlo

El psicólogo/a te puede ayudar a priorizar, ajustar expectativas y solucionar problemas desde un enfoque más objetivo.

  • Aprende técnicas para relajarte

Practica Mindfulness, Yoga, Pilates, Taichi,etc.Además aprenderás a practicar la respiración diafragmática.

  • Haz deporte

Los niveles de ansiedad y el estrés emocional se mantienen a raya con la práctica regular de un deporte como hábito de vida saludable.

  • Aprende a gestionar tus emociones

hacer frente al proceso de infertilidad conlleva afrontar estados de ansiedad, frustración, rabia, depresión, tristeza que van y vienen.

  • Aliméntate adecuadamente de forma equilibrada y sana
  • Duerme suficiente
  • Mantén una vida social y familiar activa
  • No descuides otras áreas de tu vida

No conviertas el deseo de ser padre/madre el centro de todo. Es muy importante pero también el quererte, entenderte, respetarte y cuidarte.

Araceli Ortega Martínez .Psicóloga. Miembro de Gesfera.